viernes, 30 de septiembre de 2011

Educar en valores a los niños


Educar en valores es acompañar a los hijos en el proceso de respuesta libre y personal sobre su propia identidad, y sobre los horizontes y metas que buscan para su felicidad. Valores e identidad son, en consecuencia, dos realidades inseparables. Una formación plena que permita configurar la identidad de un ser humano en crecimiento, no puede desvincularse o prescindir de una seria y bien planificada educación en los valores.
El protagonismo de los padres y más en la etapa de educación infantil, es insustituible. Ellos son los que van a decidir qué valores pretenden involucrar en la educación de sus hijos. Los valores pueden agruparse:
1- Valores biológicos: alimentos, salud, etc. Son necesidades básicas.
2- Valores intelectuales: el conocimiento, la creatividad, razonamiento, etc. Origina el mundo cultural del niño
3- Valores ecológicos: el cuidado, el respeto, y aprecio del medio en que desarrolla la vida.
4- Valores morales: el respeto, la tolerancia, la solidaridad, la verdad, son los pilares de las relaciones afectivas con el mundo y con los demás.
5- Valores religiosos: son propios de los creyentes y su orientación en la infancia, corresponde a los padres.
                                      
       

Poema para la Primavera

Doña Primavera 

Doña Primavera
viste que es primor,
de blanco, tal como
limonero en flor.

Lleva por sandalias
una anchas hojas
y por caravanas
unas fucsias rojas.

¡Salid a encontrarla
por esos caminos!
¡Va loca de soles
y loca de trinos!

Doña Primavera,
de aliento fecundo,
se ríe de todas
las penas del mundo...
No cree al que le hable
de las vidas ruines.
¿Cómo va a entenderlas
entre los jazmines?
¿Cómo va a entenderlas
junto a las fuentes
de espejos dorados
y cantos ardientes?
De la tierra enferma
en las hondas grietas,
enciende rosales
de rojas piruetas.
Pone sus encajes,
prende sus verduras,
en la piedra triste
de las sepulturas...
Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
derramemos rosas:
Rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño
y de abnegación.


Derechos de los niños (as)

TE PRESENTAMOS ALGUNOS DE TUS DERECHOS PARA COLORER:



TEN PRESENTE QUE TIENES DERECHOS, PERO TAMBIEN TIENES RESPONSABILIDADES.

Cuento: La princesa Ana

La princesa Ana



La vivía en un con su padre el y dentro de unos
días se casará con un príncipe. Muy cerca vivía una muy
mala, y cuando se enteró de la boda, mandó a su para
que secuestrase a la . A la mañana siguiente, el y
los no pudieron hacer nada para salvar a la .
Pero muy pronto se enteró el y corrió con su caballo al
rescate de su amada. Cuando la lo vio en su bola de cristal
le ordenó al que atacase y cuando menos se lo esperaba
el y el sufrió varias heridas
y se refugió en la cabaña de su amigo Perlín, que era un y
le contó lo sucedido. le dio una mágica y el se fue
en busca del y comenzaron a y gracias a la
consiguió vencerle. Después fue en busca de la y cuando
se vieron le dio un gran . Se fueron al donde se
celebró la boda a la que asistió el y un montón de invitados
que vieron a los recién
casados y fueron muy felices. ¡¡ vivan los noviooooooos !!

Y cibercolorín cibercolorado, este cuento ha sido editado.

Aprende los números

Carta a todos los padres

1 No grites.
Te respeto menos cuando lo haces. Y me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo.

 Trátame con amabilidad y cordialidad igual que a tus amigos.
Que seamos familia, no significa que no podamos ser amigos.

 Si hago algo malo, no me preguntes por qué lo hice.
A veces, ni yo mismo lo sé.

 No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por tí(aunque sea para sacarte de un apuro).
Haces que pierda la fe en lo que dices y me siento mal.

 Cuando te equivoques en algo, admítelo.
Mejorará mi opinión de ti y me enseñarás a admitir también mis errores.

 No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos.
Si me haces parecer mejor que los demás, alguien va a sufrir (y si me haces parecer peor, seré yo quién sufra).

 Déjame valerme por mí mismo.
Si tú lo haces todo por mí, yo no podré aprender. 




 No me des siempre órdenes.
Si en vez de ordenarme hacer algo, me lo pidieras, lo haría más rápido y más a gusto.


 No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer.
Decide y mantén esa posición.

 Cumple las promesas, buenas o malas.
Si me prometes un premio, dámelo, pero también si es un castigo.

 Trata de comprenderme y ayudarme.
Cuando te cuente un problema no me digas: "eso no tiene importancia..." porque para mí sí la tiene.

 No me digas que haga algo que tú no haces.
Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.

 No me des todo lo que te pido.
A veces, sólo pido para ver cuánto puedo recibir.

 Quiéreme y dímelo
A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo